
El desarrollo de nuestra civilización ha modificado y en muchos casos de manera substancial, el paisaje terrestre. Las ciudades y poblados en los que vivimos, así como los campos de los que obtenemos nuestros alimentos han removido a los ecosistemas originales, secado lagos y ríos como en el caso de la ciudad de Mexico.
(Tomado de ¿Y el Medio Ambiente?)
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